No, los gemelos Winklevoss no se han dado por vencidos

Ayer mismo comentábamos que Cameron y Tyler Winklevoss habían decidido abandonar la batalla legal que mantenían desde hace años con Zuckerberg por la propiedad de Facebook, pero en tan sólo unas horas han reconsiderado su decisión.

Lo que sí han cambiado es su estrategia ya que no seguirán por la vía del Tribunal Supremo de Estados Unidos que es la única que les había quedado, sino que han iniciado un nuevo litigio ante el Tribunal del distrito de Massachusetts.

En esta ocasión los gemelos piden a la justicia que determine si Mark Zuckerberg y los suyos suprimieron pruebas “intencionalmente o de forma inadvertida” durante las negociaciones que ambas partes mantuvieron en el 2008 y que culminaron con acuerdo.

Los hermanos Winklevoss, que han presentado esta nueva demanda junto con su socio Divya Narendra, piden a la justicia que obligue a Zuckerberg a mostrar los correos electrónicos que supuestamente intercambiaron durante el nacimiento de Facebook y que demostrarían que los gemelos son los verdaderos “padres” de la red social.

Estos dos deportistas olímpicos no parecen darse por vencidos y es que la cantidad de dinero que hay en juego es bastante jugosa. Las últimas valoraciones de la compañía hablan ya de 100.000 millones de dólares mientras el número de usuarios sigue subiendo y ya podría haber alcanzado los 750 millones.

La insistencia legal de los Winklevoss no es el único tema que nos lleva hoy a hablar de Facebook ya que la compañía ha fichado para sus puestos directivos al CEO y fundador de Netflix, Reed Hastings. “Reed es un emprendedor que ha llevado a Netflix a transformar la forma en que la gente ve películas y televisión”, ha señalado el propio Zuckerberg, “ha construido una cultura de innovaciónrápida y continua”.

Netflix se ha convertido en una de las plataformas de vídeo online más populares en Estados Unidos y con este movimiento Facebook logra contar con una de las personas más experimentadas en este negocio que tanto interesa a la red social.

Fuente: the INQUIRER.

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