“Me enamoré de Guayaquil”

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Desde su oficina Juan Luis Reca puede ver el río Guayas. Este licenciado en física cuántica y electrónica vive a dos cuadras de su trabajo y frente al renovado Malecón de Guayaquil. Camina todas las mañanas desde su casa al Banco Guayaquil donde su día como Vicepresidente de Tecnología empieza a las 7:30. Al ser originario de León, noroeste de España, está acostumbrado a llegar a todas partes “caminando”. Luego de seis años en el puerto principal lo sigue haciendo, incluso a las 4:00 de la madrugada cuando labora hasta tarde. “Soy un animal del centro”, dice entre risas.

Este ejecutivo español es uno de los artífices de las transformaciones tecnológicas más importantes en el Banco Guayaquil, incluyendo el cambio del “core” central; es decir el ADN informático que controla todos los procesos. Este desarrollo le tomó nueve meses.

Nuestra conversación transcurre en una oficina con solo lo necesario para trabajar: un computador, teléfono convencional, cuadernos de apuntes, bolígrafos, un gran cuadro abstracto multicolor y de fondo la fotografía de Juan Luis junto a su esposa Marian.

Sus inicios

Cuando Juan Luis se graduó de la Universidad de Salamanca en España no había la carrera de ingeniería informática o sistemas. Eran los años 70 y según cuenta las multinacionales se inclinaban por profesionales con formación en física.

“En el cuarto año de carrera supe que iba a ser reclutado por una multinacional e iba a trabajar a Madrid. Las empresas consideraban que por nuestra formación abstracta teníamos más habilidad con la tecnología”, cuenta.

El primer empleo de Juan Luis fue la multinacional norteamericana Andersen Consulting, hoy llamada Accenture. Realizaba análisis a empresas de distintos países en Europa. Encontraba el problema en los procesos, presentaba la solución y decidía qué tipo de sistema informático se debía adoptar.

Expresa con orgullo que Andersen lo formó durante 7 años. “En ese momento no había el concepto de tecnología o departamento de IT sino que se trataba de optimizar los procesos”. Aún siendo novato, Juan Luis colaboró en el desarrollo del core bancario más reconocido en el mundo: Altamira.

Con la experiencia ganada y tras muchos viajes, este profesional español incursionó en la dirección de planificación comercial de la Caja de Ahorros en Madrid. Pero la crisis del 2008 golpeó al sector financiero, y él recortó sus horas de trabajo y salario.

Tomó impulso y con su “espíritu errante”, abrió una firma consultora. Este emprendimiento lo llevó a trabajar en Costa Rica, República Dominicana, Perú, Bolivia y Ecuador. En 2010 arriba al Banco del Pacífico y un año más tarde al Banco Guayaquil, donde diseñó un “road map” u hoja de ruta para actualizar tecnológicamente la entidad.

Aquella Navidad

Juan Luis aún recuerda aquella navidad del 2011 a la perfección. El presidente ejecutivo del Banco Guayaquil, Ángelo Caputi, lo llamó a su casa en España invitándolo a colaborar de forma permanente. “Lo pensé poco y claro era una aventura, pero España estaba muy mal. Cogí a mi esposa y mi hijo Daniel de 12 años y vine acá, a un país joven con muchas posibilidades”.

A su llegada, el ejecutivo español encontró directivos jóvenes y trabajadores listos para dar el salto tecnológico. “El reto era actualizar el sistema. Si bien los canales de atención al cliente estaban bien, casa adentro había limitaciones”.

Este profesional no solo cambió el “core bancario” de la entidad, también estableció sistemas internos para lograr un 99,99% de estabilidad. “Hoy el banco trabaja 24/7 y todos los días del año sin una parada transaccional o de canales”.

Las anécdotas

¿Costó trabajo adaptarse al ruido y la vida guayaquileña? “Para nada, encontré una ciudad muy cálida con gente encantadora y salvo dos meses de calor, el clima me gusta. Me enamoré de Guayaquil”.

En el puerto principal, Juan Luis se siente un “guayaco” más. Cuenta con soltura que tiene “una pandilla de amigos” con quienes viaja a la playa, va al estadio de Emelec y arma escapadas de sábado para comer ceviches.

El futuro

Renovación ha sido la característica del trabajo de este español al frente de tres áreas clave en el Banco de Guayaquil: tecnología, organización y procesos. En total tiene a su cargo 172 personas, además de programadores externos.

En 2015, la entidad marca un hito al incorporar el reconocimiento facial para los usuarios de la banca virtual móvil. Este mecanismo biométrico reduce los riegos de seguridad informática.

El próximo paso, según indica, es aplicar la biometría facial para los clientes del banco, “cuando vayan a un cajero solo tendrán que mirar la pantalla y se conocerá su identidad”.

En dos años, el Vicepresidente de Tecnología del banco se ha propuesto otro desafío: más del 90% de las operaciones de los ejecutivos podrán realizar tanto en la oficina como a través del móvil. Convencido del poder de la tecnología, Juan Luis asegura que su vida en Guayaquil aún tiene muchas fechas en el calendario por marcar.

 

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